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Ishtar

Datos personales

Nombre: Ishtar Byrsa
Título: Ninguno de momento
Sexo: Mujer
Pueblo: Asmodian
Etnia: Adaron
Legión: Ninguno de momento
Profesión: No tenía profesión fija, pero para ganarse la vida durante el viaje que acaba de iniciar hace uso de sus cualidades de guerrera y trabaja como mercenaria (Templaria)


   

Apariencia

Altura: 1'72
Peso: 60
Complexión: Resulta una chica atlética y bien proporcionada
Color de ojos: Rojizos
Color de cabello: Blanco
Rasgo característico: Tiene un lunar debajo del ojo
Breve descripción: Aparenta unos 25 años humanos, es alta, de piel clara y tersa. Tiene una melena larga que le cae sobre los hombros en tirabuzones bien formados. Destacan sus piernas, largas y muy firmes, su cuerpo en general es algo musculoso, debido al duro entrenamiento al que se ha sometido desde muy niña

Personalidad

Clase social: Boendr
Orientación sexual: Heterosexual
Alineamiento: Neutral
Fe: Devoto
Virtud: Es perseverante en todos los sentidos de su vida
Debilidad: La pierde el vino
Actitud: A pesar de que trabaja duro como guerrera es una mujer coqueta y le gusta cuidarse. Lo que mas destaca de ella es la perseverancia, que algunas veces puede transformarse en una cabezonería que la hace comportarse de forma bastante terca (cuando se le mete algo entre ceja y ceja, es difícil sacárselo de la cabeza o convencerla de lo contrario). Suele ser amable con la gente de su entorno. Es alguien decidida y segura de si misma por regla general. Cuando comienza con algo o se entrega a algo casi siempre lo hace en cuerpo y alma, pone todo de su parte y no le gusta dejar las cosas a medias

Contexto

Ishtar Byrsa vivía con su abuelo y su hermano desde que era muy pequeña. Su abuelo, un hombre serio y respetable, aunque cariñoso con sus nietos les había enseñado a ambos a pelear y defenderse, ya que el hombre había pasado toda su vida sirviendo en el ejército como soldado, destacando como un habilidoso y gran guerrero, muy diestro en el arte de la espada. Para él la guerra había sido siempre su ocupación y su vida, por esa razón no quería morir sin enseñar todo lo que sabía a lo único que le quedaba en la vida, sus nietos. Estos a lo largo de los años habían desarrollado grandes dotes como tales, por lo cual su abuelo estaba bastante orgulloso, sobre todo de su nieta mas pequeña, Ishtar, que tanto empeño le ponía en aprender cada día mas y mas

Un día como otro cualquiera, Ishtar y su hermano se dedicaban a entrenar en el claro de un bosque cercano. Pararon un momento para descansar, mientras reían y bromeaban algo se movió entre la maleza, algo que les hizo alertarse. Miraron a su alrededor pero parecía no haber nada. 'Será un animalillo hermanito' dijo Ishtar mientras sonreía a su hermano, pero este no parecía oírla, estaba tenso, y se mantenía en guardia, no dejaba de mirar nervioso a todos lados. Llegó un momento en el que incluso se puso delante de Ishtar, como queriendo protegerla. Ella empezaba a inquietarse y su hermano le empezaba a contagiar su nerviosismo, no sabía que le ocurría y por mas que preguntaba este solo se mantenía en silencio y alerta. Después todo ocurrió muy rápido, demasiado. Se oyó el silbar del viento, el mismo sonido que hace una flecha al dirigirse a su objetivo y en ese mismo instante su hermano se agarró el hombro y cayó de rodillas al suelo. Ishtar gritó y se agachó junto a su hermano, tenía una especie de punta de flecha clavada en el hombro, un dardo. La chica miró en la dirección por la que había llegado aquel proyectil, pero no vio nada

Después del incidente volvieron a casa, Ishtar aunque se decía a si misma que solo había sido un susto tenía la cabeza llena de dudas.. ¿por qué habían atacado a su hermano? ¿serían bandidos? En ese caso no entendía por qué no les habían asaltado o robado… estas y otras mas preguntas llenaban su cabeza, y lo que no sabía es que lo peor estaba aun por llegar..

A la mañana siguiente su hermano se levantó enfermo y unas fiebres altísimas se habían apoderado de él. Enseguida hicieron llamar a un curandero de la zona, que no tardó en ir a verle, Ishtar se temía lo peor.. y efectivamente así era, el dardo con el que le habían herido estaba envenenado y su hermano estaba en peligro de muerte. El sanador hizo lo que pudo, al parecer era un veneno muy extraño, cuyo efecto era muy lento y le haría sufrir bastante tiempo, incluso meses, e igual de raro era el antídoto el cual costaba bastante trabajo adquirir, se trataba de una planta llamada Hatinama. Según decía el curandero solo había escuchado hablar de ella, pero no sabía donde crecía ni en que fecha. Tras darle al pobre chico unas medicinas y ungüentos que harían retrasar levemente los efectos del veneno que corría por sus venas se marchó, disculpándose y sintiendo mucho la desgracia que había caído sobre el muchacho, y por consecuente sobre su pequeña familia. Ishtar, aunque invadida por la pena y el miedo, apareció al cabo de unas horas delante de su abuelo, armada, ataviada con ropas de viaje y con una bolsa de cuero al hombro. 'Me voy abuelo..' dijo la chica con las lágrimas saltadas y apunto de rebosar en los ojos '¿A dónde vas, chiquilla insensata..?' el hombre la miraba con ojos cansados y por su voz también se notaba que se encontraba abatido, era duro para Ishtar ver a su abuelo de esa manera, ella que acostumbraba a ver en él un hombre fuerte y enérgico. 'Voy a buscar la Hatinama esa, o como quiera que se llame' Se la veía decidida, y su abuelo sabía perfectamente que no habría forma de retenerla, así que se limitó a cerrar los ojos y asentir con la cabeza

Tras despedirse de él y de su hermano, salió rauda por el umbral de la puerta, sin mirar atrás y con un objetivo claro. Tenía varios meses según le habían dicho, pero debía encontrar el remedio para el veneno que mataba a su hermano cuanto antes..









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