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Kurasoryû

Datos personales

Nombre: Kurasoryû
Título: El psicópata
Sexo: Hombre
Pueblo: Asmodian
Etnia: Adaron
Legión: ---
Profesión: Clérigo


   

Apariencia

Altura: 1'98 m
Peso: 95
Complexión: Atlético
Color de ojos: Rojos
Color de cabello: Pelirrojo
Rasgo característico: Cicatriz en la cara de arriba a abajo que le dañó el ojo izquierdo
Breve descripción: Personaje de apariencia fría y despiadada, con un aspecto de superioridad (aunque realmente sea al revés)

Personalidad

Clase social: Thane
Orientación sexual: Heterosexual
Alineamiento: Neutral Puro
Fe: Fanático
Virtud: Memoria eidética
Debilidad: Fanático
Actitud: Se trata de un auténtico fanático religioso. Toda su vida le han enseñado a honrar a Markutan, el Señor del Destino por encima de todas las cosas. Como tantos otros seguidores de Markutan, utiliza los favores de su señor para sanar a sus hermanos Asmodians. Durante mucho tiempo ha estudiado la historia de Atreia y considera que toda su raza fue una gran víctima de un complot de los Elyos y los Balaur, por tanto se ha propuesto utilizar los favores del gran Markutan para devolver a los Asmodian la gloria pasada y acabar de una vez por todas con los Elyos

Contexto

Kurasoryû desciende de una familia de nobles guerreros, pero en su familia había una regla irrompible: sólo el mas fuerte de los hijos sería entrenado como Gladiador. Desde hacía siglos, de su familia habían venido muchos de los gladiadores más fuertes y conocidos de Atreia, pero a ningún otro hijo se le permitía seguir el camino de la lanza. Pero en su caso nacieron gemelos. Ambos eran iguales, cierto es, que habían nacido más fuertes y sanos que sus hermanos mayores. Sus llantos al nacer retumbaron por toda la casa, y desde bien pequeños demostraron cualidades físicas superiores a sus hermanos. Empezaron a mantenerse de pie y a andar antes que nadie, y los dos demostraron a muy tierna edad una gran fuerza y reflejos, sin embargo la familia se encontraba en una encrucijada: debían elegir a uno de los hijos para que fuese el siguiente líder de la familia, y que fuese entrenado como gladiador para pertenecer a la élite de los ejércitos Asmodian. Por tanto se les enseñó a los hijos a luchar apenas pudieron empezar a moverse con soltura, y se decidió que ambos se enfrentasen al cumplir 6 años, y el ganador sería el proximo cabeza de familia. Pero los niños fueron mantenidos en la ignorancia respecto a este hecho, ellos disfrutaban peleando, se querían y eran incapaces de separarse el uno del otro. Para ellos sólo eran entrenamientos, combates, pero no sabían el autentico propósito de su entrenamiento: uno de ellos sería el líder de familia, y el otro sería enviado al clero a servir a Markutan, Señor del Destino, como todos sus antepasados que no demostraron las habilidades mágicas necesarias para ser hechiceros. Y así llegó el día de su sexto cumpleaños. Familiares y amigos de todas partes acudieron al evento con la intención de conocer al futuro líder de la familia, y así lucharon. El combate era muy duro e igualado, lucharon durante más de 20 minutos. Eran como un espejo, habían entrenado durante años juntos, cada uno conocía los movimientos del otro, pero el destino decidió que Kurasoryû fuese el ganador. O eso creían todos cuando vieron la espada de Tora romperse al estrellarse contra el arma de Kurasoryû mientras realizaba un ataque descendente dirigido a la cabeza de este al ser defendida. Ambas habían sido comprobadas de antemano, y estaban en perfecto estado, no deberían haberse roto, pero este incidente tuvo una consecuencia más severa de lo que todos esperaban en un primer momento. Al romperse la espada de Tora todos gritaron y felicitaron a Kurasoryû, pero de repente, se quedaron contemplando el rostro de su hermano, aterrorizado, cuando su padre se acercó. Comprobó que la espada de Tora estaba ensangrentada, y el ojo izquierdo de 'Kura', como todos llamaban al joven, destrozado por el golpe de la espada rota que al romperse no se detuvo, sino que por inercia siguió su rumbo desgarrandole la cara. El padre se puso a llorar y llamó a su hermano, clérigo de Markutan, para que sanase a su hijo, pero aunque consiguió curar la herida de su cara no podía sanar el ojo. Cuando se dio cuenta de esto, dijo que era incapaz de hacerlo, que había sido la mano del Señor del Destino la que provocó que Kurasoryû acabase así, cegado de un ojo y aparentemente incapaz de luchar. Según su tío había sido elegido por Markutan para servirle, en lugar de liderar a la familia. Así es como acabó en el templo, donde fue entrenado como siervo de Markutan, y le inculcaron el principal pensamiento del clero de Markutan: todo lo que ocurre está escrito, y sólo Markutan puede evitarlo, sólo Él es capaz de devolver la vida a los muertos y de sanar heridas que no deberían sanar, y con el tiempo las palabras de su tío ahondaron más en su mente. 'Fue el destino el que te cegó, sirve a Markutan desde el fondo de tu alma y cuando te considere digno él mismo lo sanará'. Aunque dentro del templo fue conocido por su fuerza y su tendencia a usar la fuerza para solucionar los conflictos, cosa que le ganó el apodo de psicópata, en su estancia en el templo estudió durante mucho tiempo su pasado y el de su familia. Había muchos documentos de heroes de eras pasadas, y da igual en que época mirase, siempre aparecía alguien de su familia y todos acabaron muertos a manos de los Elyos. Siempre le habían explicado en su casa y en el templo que los Elyos fueron los causantes del Cataclismo que destrozó su mundo. En ese momento, se dio cuenta de que no debía portarse mal con los suyos; habían sufrido mucho, y merecían su ayuda, toda su ira y su odio debían ir canalizados contra los Elyos. A partir de ese momento decidió tomarse en serio las enseñanzas de Markutan, para poder cambiar el destino de aquellos soldados que se enfrentasen a los Elyos









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