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Lázaro

Datos personales

Nombre: Lázaro
Título: Devorador de Almas
Sexo: Varón
Pueblo: Asmodian
Etnia: L'yen
Legión: No pertenece a ninguna
Profesión: Verdugo / Necromante (Invocador)


   

Apariencia

Altura: 1'92 metros
Peso: 87 kg
Complexión: Robusta
Color de ojos: Azul hielo
Color de cabello: Negro obsidiana con vetas plateadas
Rasgo característico: Su serio rostro muestra unas profundas cicatrices en la zona por encima de sus cejas, y bajo un tatuaje de color azul oscuro se disimula otro corte que recibió el día de su caída. Además de su pálida piel, tiene unos colmillos más desarrollados de lo normal
Breve descripción: Presenta estatura alta para la talla normal y su complexión vigorosa parecen indicar que se ha curtido en miles de batallas, lo cual no es así, pero para poder forzar a sus víctimas ha acabado desarrollando una gran fuerza física. Su piel de tono lívido es más pálida de lo normal para la etnia L'yen, tanto que parece que se podría pensar que desde su 'muerte' jamás recuperará un color más vivo. Su pelo es de color negro sombrío, y se puede apreciar como algunos mechones han perdido ya el color y presentan una tonalidad plateada. De vez en cuando disfruta haciéndose trenzas y decorándolas con los dientes perforados de las víctimas con las que acaba. En consonancia con el color de su piel, sus almendrados ojos son de un azul helado, en los cuales al mirarte sólo se observa el propio reflejo, como si de una vasta extensión gélida y desierta de emociones y sentimientos se hallará. Parece que en lo más profundo de aquel ser no se halla nada más que un profundo vacío. Y es que, aquellos orbes helados hacen pensar que en realidad, aquel ser no tenga alma

Personalidad

Clase social: Thane
Orientación sexual: Heterosexual, aunque no hace distinción alguna entre niña, joven y adulta.. para él todas son lo mismo, algo que mancillar y destruir
Alineamiento: Caótico Maligno
Fe: Fanático, su fe se haya dividida entre dos divinidades, y es que tanto Zikel como Triniel conforman las dos caras de una misma moneda para él
Virtud: Ser vengativo y falto de escrúpulos, por ello no le importa manipular y usar tanto a vivos como a muertos
Debilidad: Odio acérrimo a todo y a todos. Desde su caída y resurgimiento como Daeva considera que la vida es un don de los que pocos deberían disfrutar, por ello a Lázaro no le importa verse rodeado por la Muerte y su mayor representación, los cadáveres
Actitud: Lázaro es un ser frío, cruel, serio y reservado, con cierta tendencia a mostrarse agresivo en ocasiones. De humor cínico y retorcido, mira siempre con desprecio a aquellos que considera inferior a él, lo cual provoca que sus facciones parezca que se encuentran siempre contraídas en una máscara de odio. Disfruta al ver que en ocasiones la gente se siente intimidado por su actitud, su apariencia y sobre todo sus actos, acciones con los que no pasa desapercibido ni incluso en la sociedad brutal de Asmodae. Su voz es grave y potente como si dentro de su garganta surgiera una tempestad. Guarda un gran rencor en su interior, por ello no es de extrañar que siempre viaje sólo de un lado a otro de aquellas tierras y que la única compañía con la que se encuentra a gusto sea con la de los cadáveres, que reanima para así poder servir a sus dioses y extender muerte y destrucción allí por donde vaga

Contexto

Clavado aquel asmodian de unos ganchos que pendían del techo, de aquella siniestra mansión, poco a poco se iba desangrando por las hendiduras de aquellos instrumentos de acero, hundidos en su carne y músculo. Mientras, aquellos helados ojos lo miraban con gran satisfacción. Lázaro miró el reloj de arena y se cansó de esperar a que el Daeva despertara, así que de un fuerte puñetazo en el rostro, lo sacó de la inconsciencia

-¡Despierta, bazofia..! dijo haciéndole crujir la mandíbula por el golpe. El moribundo hombre abrió los ojos, intentando recordar dónde estaba.. ¿Acaso te he dicho que te podías derrumbar..? mascullaba con gran fiereza, como si odiara que no le hubieran pedido permiso alguno

-¿Pero.. por qué.. por qué yo.. qué te he hecho..? suplicaba con un hilo de voz apenas audible, cuando aquel verdugo tomó la daga ceremonial en forma de serpiente y la hundió entre sus costillas. Lázaro sonreía sádicamente al sacarla, viendo como la presión que se encontraba en su tórax se invertía y le provocaba que el pulmón se colapsará. La respiración de aquel hombre era entrecortada, con grandes bocanadas, intentando que su sangre se oxigenara

-Tan sólo te lo diré una vez.. así que escucha atentamente; los que son como tú, los asquerosos Elyos y aquellos humanos que conviven entre los Daeva, fuisteis los culpables de la caída de mi Casa.. decía aquel hombre sin corazón, mientras el filo de la hoja se hundía en la mejilla del rostro de aquel torturado hombre. Poco a poco descendía separando la carne y haciendo brotar la sangre, la cual lamió con la lengua.. Por vuestra desobediencia, crueldad y cobardía, yo perdí a mis padres, a mis hermanos y hermanas.. a los seres vivos que más amaba en vida y.. dijo con gran furia en su voz, mientras cerraba las poderosas garras entre el cuello del hombre, para dificultarle aún más la respiración.. perdí la inocencia y la vida

Entonces lo liberó de aquella presa mientras, se daba la vuelta y proseguía comentando su trágica historia

-Durante la Gran Guerra, mi padre solicitó la ayuda del ejército de Pandemonium, ya que estábamos seriamente cercados. Los Elyos asediaban mi hogar en busca de sangre que derramar. El Consejo decidió ignorar aquella súplica. Además tanto los humanos como algún consejero nos traicionaron, unos huyendo y otros facilitando nuestros Verdaderos Nombres para salvar los suyos. Por ello, aquellos soldados de blancas plumas encontraron una brecha, entraron en nuestro hogar y acabaron con mi linaje.. o al menos eso pensaron, ya que las dagas forjadas con los nombres de mi familia, aquellas hojas de acero estigio que portaba los más crueles asesinos de Elysea, fueron acabando con cada uno de mis allegados. Cuando llegó mi momento, yo me encontraba escondido, con tan sólo seis años, pero aquello poco le importó.. hundieron aquella afilada hoja en mi corazón. Pero para mi desgracia, no me otorgaron la Muerte Definitiva, sino que consiguieron fragmentar mi pura alma

En ese momento, Lázaro se giró y miro los cansados ojos de aquel reo el cual parecía apunto de desplomarse y aferrando fuertemente sus mejillas, aceleró el relato

-Desde ese día, como único superviviente, sobreviví en un orfanato… aprendí a defenderme de aquellos que me hacían daño y finalmente aprendí a vengarme de ellos. Uno de ellos cayó por las escaleras rompiéndose todos los huesos, otro apareció un día sin lengua ni manos, tan sólo sus ojos me miraban horrorizados cada vez que me veían y el tercero.. bueno, ese humano me dio la vida cuando le absorbí su alma.. añadió sonriente aquel cruel Daeva

-Y yo, aún quiero sobrevivir.. aún quiero vengarme de despreciables seres como tú.. así que aunque no mueras.. una parte de tu alma me servirá de sustento..

Con un rápido movimiento, la daga se clavó en la yugular de aquel Daeva. Rápidamente los labios grisáceos de Lázaro se cerraron sobre la herida, de la que empezaba a manar aquel fluido escarlata.. Su existencia dependía de consumir la sangre y la esencia de aquellos a los que odiaba

'Pensabas que ibas a morir.. tranquilo que morirás.. pero no sin antes sufrir una eternidad de tormento.. la muerte es demasiado rápida.. no os la mereceis tan pronto..'









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