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Brunilda

Datos personales

Nombre: Brunilda
Título: Sarissa
Sexo: Mujer
Pueblo: Elyos
Etnia: Ulvherr
Legión: Licenciada en la V Legión
Profesión: Pica seca (Ejército)


   

Apariencia

Altura: 2'05 metros
Peso: 87 Kilogramos
Complexión: Alta y corpulenta
Color de ojos: Azulados y violáceos
Color de cabello: Negro azabache
Rasgo característico: Piel rojiza de tonalidad muy viva y amplias escarificaciones decoran su amplia espalda
Breve descripción: Su porte es muy llamativo, dada su tremenda complexión. Conocedora de las tradiciones castrenses y muy aplicada a la hora de ponerlas en práctica. Tiene un fuerte sentido del honor y del valor, a la vez que obediente y servicial

Personalidad

Clase social: Soldadesca
Orientación sexual: Heterosexual
Alineamiento: Caótico Bueno
Fe: Fanática de la 'flamma prima'
Virtud: Honorable y obediente a la hora de cumplir con su deber
Debilidad: Siempre trata de tener su impedimenta y sus herramientas de batalla en perfecto estado de revista, llegando a pasar horas si es necesario para ello. Tambien opina que con el estómago y los bolsillos llenos, toda misión a cumplir es más llevadera
Actitud: ---

Contexto

Nadie en la V Legión conocía su origen, ya que el día en que el sargento hizo llamamiento a levas en la región de Heiron, gentes de diversa condición y raza fueron conducidos al patio de armas

-¿Qué más da su origen mientras puedan llevar un arma, si al menos matan antes de morir? -Pensaba el sargento mientras pasaba revista a la leva
Tras observar las complexiones y tamaños de los allí presentes, con la intención de homogeneizar los batallones, su mirada quedó fija en una cabeza que asomaba de entre tanto tumulto de carne de batalla. Dio unos pasos y apartando a los que rodeaban a esa imponente figura consiguió ponerse justo enfrente de ella
-Tu nombre poco me importa -Dijo al ponerse a su altura -Pero veo que eres la más alta de entre este montón de inútiles, y eso me vendrá bien para que seas tú la Sarissa principal del batallón
-Por tus rasgos veo que eres de los Ulvherr así que, !no dejes en ridículo a tu puñetera etnia, y antes de que te ensarten como a una oliva acaba con una docena de esos bastardos! -El silencio en el patio de armas podía cortarse con cuchillo
-!Batallón, formación en punta de flecha! -Todos menos los soldados se miraron los unos a los otros sin entender, entre ellos Brunilda
-¿Es que sois estúpidos? ¿Vuestra madre os tuvo que parir por el culo? !Formación en punta de flecha he dicho! -Y así fue como Brunilda ingresó en la gloriosa V Legión de Elysea

Las semanas se sucedieron y la leva comenzó a tomar forma de batallón, con numerosas bajas en el camino, como es habitual en estos oficios. De este modo, 'Bruni', que era como la conocían en el batallón, fue adquiriendo habilidad en el arte y oficio de la guerra, destacando de entre tanto inútil dada su enorme complexión y fuerza. Pero en su más profundo interior, un profundo sentimiento de odio comenzó a fluir por sus venas. Ese maldito sargento la obligó a formar parte del ejército por la fuerza, sin que nadie se lo hubiera preguntado, por ello llegó a la conclusión de que saldría del ejército de la misma manera, por la fuerza

Su batallon acabó pareciendo lo que su nombre indica, con Bruni en la punta de la flecha, de Sarissa principal, portando su larga asta que da nombre a su sobrenombre en el batallón. Y así fue llamado a la batalla el séptimo batallón de la Quinta Legión, con sus flamantes estandartes y su reluciente metal sediento de sangre. Fue un asalto complicado a una de esas pétreas fortificaciones de los Asmodians, pero consiguieron abrir una brecha y por ella penetraron con la rabia de una tormenta en medio del océano. Fue una verdadera carnicería, pero por parte de ambos bandos, y tras varias horas de combate se tuvo que abandonar la posición por falta de refuerzos

De vuelta al campamento, los supervivientes caminaban como buenamente podían, unos ayudados de otros, o bien improvisando camillas con las astas de sus lanzas
-Una dura batalla, Sarissa.. -Brunilda reconoció esa voz, era la de aquel sargento que la metió en este fregado
-Desde luego, mi sargento, una dura batalla..
-Creo que lo mejor para este batallón es lincenciarlo, hemos tenido muchas bajas y será mejor reorganizarnos en un futuro para otro asalto a estas pérfidas tierras
Tras una semana en el campamento, lo que quedaba del batallón fue licenciado, por lo que ahora Brunilda era 'libre' del oficio de las armas, pero eso no era suficiente; habían disuelto el batallón, pero no había salido de él por la fuerza

Una mañana, con el sol asomando por el horizonte, el centinela del campamento de la V Legión dio la voz de alarma. Todos los presentes salieron de sus camas y quedaron estupefactos al ver lo que había en medio de aquel lugar. El cuerpo del sargento instructor aparecía empalado en medio de la plaza de armas, portando en una de sus manos el estandarte del séptimo batallón, todavía goteando sangre. Nadie hizo preguntas









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