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Crysta

Datos personales

Nombre: Crysta
Título: 'Última Sombra'
Sexo: Mujer
Pueblo: Elyos
Etnia: Yhauzen (Mestiza con Ulvherr)
Legión: ---
Profesión: Guardaespaldas / Mercenaria / Asesina


   

Apariencia

Altura: 1'67 metros
Peso: 56 kilos
Complexión: Esbelta
Color de ojos: Grises
Color de cabello: Gris
Rasgo característico: Posee dos pequeños cuernos tras las orejas, señal de su herencia mestiza, al igual que los rasgos asalvajados de su rostro
Breve descripción: Se trata de una joven de estatura media-pequeña, esbelta; pero con cierta musculatura en brazos y piernas. A pesar de poseer un cuerpo pequeño y con características que rozan la niñez, tiene el don de atraer las miradas de quien menos se espere. Sus ojos grises analizan todo cuanto está a su alrededor, lo cual la dota de una opinión propia acerca de lo que acontece cerca de sí. Muestra respeto hacia su señor, del cual no se separa ni un ápice. Es silenciosa y observadora, pese a lo que su rostro sonriente pudiera mostrar

Personalidad

Clase social: Hilota
Orientación sexual: Heterosexual
Alineamiento: Neutral Auténtico
Fe: Indiferente
Virtud: Es fiel a su trabajo, a menudo hace de escudo físico en cualquiera de las situaciones comprometidas. No se entromete demasiado en los asuntos que le mandan solucionar, cumpliendo únicamente la orden que le especifican
Debilidad: Tiende a la sobreprotección. No se fía de nadie y cada vez que le insinúan algo acerca de su pasado, se vuelve indiferente, fría ante todo, y a veces se comporta con mala educación
Actitud: Casi siempre suele sonreír estando callada. El silencio es parte de su trabajo y sólo hablará cuando se le dedique tal honor. Muestra una actitud sumisa; aunque a veces (pocas), tienda a la rebeldía cuando se trata de su señor. No le gusta que la traten como a un objeto, pese a su condición como Hilota, por lo que se traga una mala contestación hacia su señor o incluso al hermano del mismo; pero, si algún desgraciado intentara aprovecharse de ella físicamente, no dudaría en asestarle unas cuantas cuchilladas con tal de defenderse de la agresión. Es una joven algo solitaria, por lo que frecuenta sitios con poca gente en sus ratos libres, en los que se dedica a meditar, recolectar toda clase de fruta o tocar la flauta de madera

Contexto

Entre barrotes no ves nada que no sea las caras de los compradores observándote con los ojos desbordados como ranas. Pero mi actitud hizo que ninguno se atreviera a comprarme..
Cuando fui la única mujer que quedaba en el redil de esclavos, me olía lo peor; sin embargo tenía un as en la manga que no dudé en utilizar con aquel estúpido. Le asesté tres cuchilladas al viejo Mout, cuando empezó a invadir mi espacio. El trozo de cristal que recuperé cuando un espejo se rompió en el mercado, cerca del redil, me sirvió para defenderme.. y quizás también para llamar la atención de mi comprador:

-¿Cuánto pides por ella..?

Mi rostro ensangrentado se giró levemente para observarle, mientras los cinco restantes a mi alrededor dudaban entre si atacarme o alejarse. Entre tanto los guardias entraban para poner orden, por lo que me volví armada con el trozo de cristal

-Cinco Hecadracma.. -escuché decir al anciano que llevaba el negocio
- Venga, suelta eso.. -susurró uno de los guardias, quien se acercaba a mí con peligrosas consecuencias
-Es casi un cuarto de mi fortuna..
-Es mestiza..

Una vez el guardia estuvo a dos metros de mí, me tendió la mano desnuda e, incorporándome y relajando mi postura, miré al resto de esclavos con sumo odio para acabar colocando el trozo ensangrentado de cristal en la mano del soldado, mientras los otros dos que lo acompañaban se apresuraban a atarme las manos por detrás de la espalda para sacarme de allí

-¿Es buena en combate..?
-¿No lo habeis visto..?

Él se mostró cortés conmigo, pese a mi condición, y me indicó que a cambio de ofrecerle mis servicios de protección sería visiblemente recompensada: lealtad, en pocas palabras. Mientras no se pasaran, tanto él como su familia, de la raya, yo estaría a su lado. Al fin y al cabo, esa sensación que experimenté al ver sus ojos..: debió significar algo pues, inconscientemente, sentí como el colgante de Vaizel me transmitía un calor extrañamente reconfortante

Tras unos meses de servicio a la casa Esmel, sin aviso previo le echaron de la misma sin ofrecer explicación alguna. Le ofrecieron una cuantiosa suma de dinero y le proporcionaron comida, armamento etc., para que encontrara su lugar en Elysea. Desde entonces, viajaba de un lugar a otro, frecuentemente de noche y descansando durante el día. Por cada zona comarcal que pasaba ofrecía sus servicios como mercenaria y, a lo largo del tiempo en el que abandonó a la familia Esmel, fue cobrando importancia para aquellos que podían permitirse pagar sus servicios'









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