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Jarek

Datos personales

Nombre: Jarek
Título: El Santificado
Sexo: Varón
Pueblo: Elyos
Etnia: L'yen
Legión: Ahora se encuentra en una época solitaria para poner en orden todos sus asuntos
Profesión: Sacerdote


   

Apariencia

Altura: 1'85 m
Peso: 76 Kg
Complexión: Atlético
Color de ojos: Verde esmeralda del color de los campos de Valhala, tan intensos que al mirarlos la gente se siente en paz
Color de cabello: Rubio platino
Rasgo característico: Unas runas tatuadas en las muñecas, que representan el sacrificio y la paz (Realizadas después de abandonar las armas)
Breve descripción: Hombre alto, atlético pero que algunos considerarían delgado, con los músculos bien marcados debido a peleas pasadas. En cuanto a su apariencia se podría decir que es un hombre apuesto, aunque su imagen muestra dos aspectos contrapuestos. Por un lado se nota un sufrimiento pasado y por el otro una mirada remarcada por sus ojos verdes de bondad

Personalidad

Clase social: Ciudadano
Orientación sexual: Heterosexual
Alineamiento: Caótico bueno
Fe: Devoto heterodoxo
Virtud: Leal y bondadoso
Debilidad: Un pasado tormentoso que aún hoy le provoca pesadillas
Actitud: Lo que se ve es lo que hay, una persona que ha pasado por grandes penalidades que lo hacen un buen consejero. Tiene una mirada que transmite tranquilidad, un rasgo que le viene muy bien pues es muy bueno escuchando los problemas de los demás y ayudándoles a encontrar remedio. Su forma de ser le impulsa a ayudar a todo el mundo, aunque siente afinidad con los menos afortunados, pero no tiene ningún tipo de sentimiento negativo hacia los poderosos. Simplemente siente que han de demostrar ser dignos de su confianza

Contexto

Jarek nació en una familia acomodada, y fue educado de modo que siempre fuese fiel a Elysea, que fuese leal y bondadoso con la gente. Pero como en toda época de guerra, el campo de batalla 'educa' a un hombre, y Jarek no sufrió un destino diferente. Una vez alistado en el ejército fue ascendiendo rápidamente. Era un buen luchador y esa fe ciega en sus superiores le ayudó a crecer jerárquicamente

Durante una incursión en tierra Asmodian les ordenaron eliminar un poblado cercano a la zona donde se habían asentado. Jarek fue nombrado jefe de patrulla y, fiel a su costumbre, no dudó ni un momento y marchó hacia su destino, llevándose a sus mejores hombres. Una vez llegado a las afueras del poblado se reunió con sus hombres y acordaron la estrategia con la cual eliminarían a los habitantes. Se prepararon durante un par de horas y, cuando tuvieron todo listo, comenzaron la incursión. La batalla no duró ni la mitad de lo esperado. Era un poblado de comerciantes y, como tal, estaba lleno de familias las cuales no habían empuñado un arma en su vida. No dejaron a nadie con vida, incluso los niños fueron aniquilados.. La matanza creó un remordimiento tan profundo en Jarek que juró que no volvería a empuñar un arma en su vida. Una vez de vuelta en la base transmitió el informe de la situación a sus superiores, los cuales se mostraron muy complacidos y felicitaron a Jarek por su gran trabajo. Jarek, en cambio, no encontró consuelo en lo que siempre le había alegrado y tomó una decisión. Aquella misma noche partió hacia Elysea sin que nadie lo advirtiera

Durante varios años deambuló por Elysea con los cimientos de su credo tambaleándose, sin saber qué hacer. Una cosa tenía clara, no quería volver a ver un arma en su mano en la vida. Fue de poblado en poblado, ¿en busca de qué? Ni siquiera él lo sabía. Caminando sin rumbo llegó a las cercanías de un poblado Nahual donde, sin poder resistirse más, cayó al suelo en mitad de la calle, desfallecido. Fue entonces cuando, gracias a Aion, un clérigo lo recogió del suelo y lo llevó a una posada cercana, donde alivió su cansancio y sus heridas. El clérigo le ayudó hasta que se hubo recuperado por completo. Después se interesó en cómo había acabado de un modo tan lamentable. Jarek, al no tener nada que perder, le contó toda su historia. Al ver el profundo arrepentimiento que había en el, le ofreció la oportunidad de incorporarse al servicio de Aion. En ese momento Jarek, por fin, volvió a ver un destino en su vida, una luz al final del túnel, y aceptó el ofrecimiento

Después de 10 años sirviendo en el templo, fue iniciado como sacerdote, dándole como misión vagar por Elysea para ayudar a todo el mundo y, así, formarse para alguna vez alcanzar el rango de clérigo, un rango que sentía que debía lograr como forma de saldar la deuda que adquirió hacía tantos años

Con el tiempo Jarek ha comenzado a encontrar la paz de espíritu que tanto ansiaba. Su devoción por Aion es sólo superada por la compasión que siente por todos los seres de la creación. Pero Jarek siente, en lo más profundo de su ser, que el tiempo de quedarse de brazos cruzados ha acabado. Sabe que hay criaturas oscuras en el mundo y ha podido comprobar de antemano como la guerra destruye los ideales de la gente. No puede permanecer más al margen mientras los inocentes sufren y mueren, de modo que ha decidido que sólo se alzará en armas para proteger y ayudar a aquellos que no hayan sido corrompidos por la oscuridad. En su interior sabe que Aion le concedió la maestría en las armas para cumplir con una tarea, y cuando le muestre el camino se pondrá en marcha. Su convicción de que podrá marchar al combate por Aion sin corromperse es fuerte, ya que sabe que las pesadillas de los atroces actos que cometió, y que aún le acosan, le impedirán volver a caer en la corrupción









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