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Meyling

Datos personales

Nombre: Meyling Shien
Título: Sacerdotisa
Sexo: Mujer
Pueblo: Elyos
Etnia: Sheng
Legión: Ninguno
Profesión: Sacerdotisa y curandera (Cantora)


   

Apariencia

Altura: 1'58 m
Peso: 48 kg
Complexión: Esbelta
Color de ojos: Negros
Color de cabello: Negro
Rasgo característico: Una marca en el hombro en forma de media luna
Breve descripción: Menuda y esbelta, de piel amarillenta y ojos rasgados. Tiene el pelo de color negro, liso y muy largo, suele llevarlo siempre recogido en dos peculiares moños

Personalidad

Clase social: Patricio
Orientación sexual: Heterosexual
Alineamiento: Legal Bueno
Fe: Fanático
Virtud: Tenaz
Debilidad: Es exageradamente tímida y compasiva, incluso con sus enemigos
Actitud: Es una joven muy trabajadora, amable y suele ser tranquila y tomarse las cosas con calma
El ser tan tímida la hace muy reservada con lo que siempre suele estar en silencio y observando todo a su alrededor, y si alguien necesita ayuda, aunque no se la pida, ella lo ayudara a pesar de que luego salga corriendo y esa persona no sepa quién fue la que lo ayudó

Contexto

Hace años, un pequeño poblado formado por el clan de los Shien, fue atracado y devastado por una numerosa banda de asesinos. Pocas fueron las personas que sobrevivieron, y la mayoría de ellas prefirieron la muerte, pues los que quedaron, fueron recluidos como esclavos
Entre ellos, destacó una bella sacerdotisa, la cual, como símbolo de pureza y serenidad, fue la preferida para todo tipo de injurias por parte de los bandidos

Una noche, la sacerdotisa se las ingenió para escapar, junto con algunos del clan, que la siguieron. Pero no consiguieron engañar a los asaltantes por mucho tiempo; a poco de escapar, volvían a ser perseguidos por los mismos
La sacerdotisa intentó asegurar la vida de todos sus compañeros, y cuando creyó que todo saldría bien, una lluvia de flechas provinente de los bandidos le atravesó varias partes del cuerpo, con suerte de no herir ningún punto vital

Ahogada en su propia sangre, la sacerdotisa consiguió huir y poder esconderse

A los pocos días, una familia la halló sumamente débil, por las heridas causadas anteriormente
Un conjuro de curación que realizó cuando le quedaba algo de fuerza, le ayudó a duras penas a cerrar algunas de las heridas más graves; eso, y la ayuda de la nueva familia que la acogió, fue lo que la ayudó a sobrevivir
A los pocos meses, descubrieron que la sacerdotisa había quedado en cinta. La mujer, aunque sabía que esa criatura pertenecía a algunos de los bandidos que la hicieron sufrir tanto, no renunció al bebé y decidió tenerlo y cuidarlo

Pero de nuevo la suerte se volvió en contra de la sacerdotisa, tras unos meses después de dar a luz a una preciosa niña, contrajo una extraña enfermedad muy contagiosa y con muy poca esperanza de vida. La sacerdotisa decidió abandonar la casa para no poner en peligro la vida de su pequeña ni de la familia que tanto bien le había hecho
Escribió una carta contándoles lo que le ocurría y rogándoles que se hicieran cargo de su hija. La dejo encima de la mesa junto a un medallón con el emblema de la orden a la que ella pertenecía y desapareció

La vida de Meyling fue feliz y tranquila dentro de esa familia que la educaron como a uno más de sus hijos
Pronto descubrirían que había heredado el poder mágico y curativo de su madre. Lo que llevo a sus padres adoptivos a plantearse la opción de llevarla al templo de la diosa Yustiel, al cual perteneció su madre, para que la instruyeran como sacerdotisa y cuando fuera algo mayor le contarían su historia

Cuando tuvo conocimiento de lo que realmente ocurrió, juró estudiar y prepararse para ser la mejor sacerdotisa y dedicaría su vida a averiguar que fue de su madre

Sólo tenía el medallón, la marca de nacimiento en el hombro, en forma de media luna, igual que la que tenía su madre y la carta donde decía que se dirigía hacia las montañas de la tierra de Theobomos; pero eso sería suficiente para empezar su aventura









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